¿Cómo puedo cuidar mi reloj para transmitirlo a las generaciones futuras?

Comprar un reloj es una cosa, cuidar de él de modo que usted pueda pasar años sin conseguir arrugado es otra. Con estos pocos consejos, aquí están las maneras de mantenerlos jóvenes para siempre.
Nos olvidamos de ello, pero al pasar del bolsillo a la muñeca en los albores del siglo XX, los instrumentos de medición del tiempo obligaron a los relojeros a reconsiderar su construcción, ya que estos relojes se vieron repentinamente más expuestos a choques, humedad y accidentes de todo tipo. Como de costumbre, terminamos olvidando el talento que necesitaban los relojeros para hacer fiables los relojes de pulsera y encontrar formas de protegerlos de todas las agresiones de la vida cotidiana.

En el origen de la robustez

De hecho, llevados cerca de la mano, estos finos mecánicos se encontraron mucho más expuestos a salpicaduras de agua (válvula, lluvia, varios lavados). Una vez inventadas las carcasas estancas entre 1920-1930 (Borgel, Harwood, Rolex, Omega, Mido), se repasaron sus movimientos mecánicos, sensibles a los choques, para evitar roturas demasiado regulares de los componentes.

Ya en la década de 1940, las casas desarrollaron amortiguadores microscópicos derivados del “Paracaídas” inventado por el gran relojero Abraham-Louis Breguet a finales del siglo XVIII, con el fin de preservarlas durante caídas desafortunadas o enfrentamientos violentos.

El uso generalizado en los años ochenta de relojes de pulsera de cristal de zafiro en lugar del plexiglás habitual, y el uso gradual de la cerámica (dureza justo por debajo de la de los diamantes) en los años noventa y 2000, también contribuyeron a mejorar la resistencia de estas joyas dando tiempo.

Pero esta increíble resistencia, adquirida a los hilos del progreso cuyos usuarios a menudo no aprecian plenamente la importancia de su vida cotidiana, no debe hacernos olvidar que siguen siendo sensibles al uso y que nada les impide detenerse un día tras el choque de demasiada conmoción o la caída de agua que superará su propia resistencia. Para evitar tener que visitar a su relojero antes de lo necesario para una intervención en su reloj, basta con respetar ciertas reglas bastante simples.

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