¿Son realmente útiles las aplicaciones sanitarias?

Antes de intentar responder a la pregunta de la utilidad, es esencial presentar las diferentes familias de aplicaciones sanitarias.

  • Aplicaciones para el público en general. Un ejemplo es la aplicación myViavac, que permite a cada uno crear su propio registro de vacunación.
  • Solicitudes de pacientes. Estas aplicaciones se dedican con mayor frecuencia a una enfermedad específica. Como ejemplo de las aplicaciones desarrolladas por los Hospitales Universitarios de Ginebra, podemos citar Webdia para diabéticos o ELISP IC para pacientes con insuficiencia cardíaca. Otro ejemplo es la aplicación de noticias sobre el polen del Centro Suizo de Alergia, que ofrece pronósticos de polen y consejos prácticos para los alérgicos.
  • Aplicaciones para profesionales de la salud, como la base de datos de medicamentos del Compendio.
  • Las aplicaciones dedicadas a la relación entre el profesional de la salud y el paciente, My Pain Coach permite a los pacientes con cáncer registrar su dolor día tras día, pero también compartir estas observaciones en consulta con los profesionales de la salud.

Por supuesto, hay aplicaciones que no caen dentro de estas cuatro categorías principales, la aplicación Heal que permite en California llamar a un médico en casa, como si se tratara de un taxi, es un ejemplo.

Por supuesto, hay aplicaciones que no caen dentro de estas cuatro categorías principales, la aplicación Heal que permite en California llamar a un médico en casa, como si se tratara de un taxi, es un ejemplo.

¿Son útiles y válidas las aplicaciones sanitarias? El trabajo realizado por DMD santé en Francia ofrece una visión interesante de la calidad de las aplicaciones sanitarias. En julio de 2015, DMD Santé analizó las 150 aplicaciones sanitarias más descargadas en Francia, los resultados son amargos:

  • El 79% no tiene condiciones generales de uso. Los usas, no sabes lo que aceptas….
  • Sólo el 62% de las aplicaciones especifican claramente a quién van dirigidas.
  • El 62% tiene contenido médico o científico, sólo el 19% cita sus fuentes.
  • El 24% de las aplicaciones reportan la intervención de un profesional de la salud en el momento de la concepción, cifra cercana a cero cuando se trata de pacientes. Sin embargo, parece bastante obvio que las necesidades de los pacientes deben ser tenidas en cuenta a la hora de diseñar estas aplicaciones.
  • El 59% tiene una función evidente de recogida de datos (patologías, dirección de correo electrónico, sexo, peso, procesamiento, geolocalización), de los cuales el 42% no proporciona ninguna información relacionada con el procesamiento de datos.

La mayor parte del trabajo realizado en mSanté llega a las mismas conclusiones. Ya sea el trabajo de la poderosa Asociación Americana del Corazón sobre el control de los factores de riesgo cardiovascular por parte de mSanté (69 estudios analizados, un informe de 58 páginas), este estudio de la colaboración Cochrane sobre el autocontrol del asma o este trabajo sobre el uso de aplicaciones de salud en los EE.UU., todos concluyen que habrá que realizar nuevos estudios para definir la utilidad de las aplicaciones de salud en la medicina.

Cuidado con las falsas promesas: en septiembre de 2015, la Carrot Neurotechnology fue multada con 150.000 dólares por la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. por indicar que su aplicación definitiva podría mejorar la visión, sin suficientes pruebas científicas.

Etiquetas de calidad

Para abordar esta cuestión, muchos organismos están trabajando en el desarrollo de etiquetas de calidad. En Gran Bretaña, donde coexisten un programa público del Ministerio de Sanidad británico y el proyecto privado Patient View. En España con el proyecto andaluz Distintivo AppSaludable. En Europa, donde la Comisión Europea ha creado un grupo de trabajo. En los Estados Unidos, donde existen varios proyectos, iMedicalApps.com, el proyecto Happtique y finalmente una iniciativa de la FDA (Food and Drug Administration). Aunque podemos estar satisfechos de ver el desarrollo de estos proyectos, ninguno de ellos parece haber encontrado la receta perfecta para la validación de la calidad de las aplicaciones sanitarias.

Entre estas iniciativas, el programa científico europeo de validación de la calidad de las aplicaciones móviles desarrollado por DMD Santé parece especialmente prometedor. Esta etiqueta mHealth Quality estará dirigida a aplicaciones sanitarias pero también a objetos relacionados: aspectos legales y reglamentarios, cumplimiento ético, seguridad del código, valor de uso a través de un panel de usuarios potenciales, relevancia de los contenidos médicos y respeto a la privacidad.

Un mundo en construcción

La tercera edición de los Trofeos Móviles de Salud organizados en Francia por DMD Santé a principios de este año es una oportunidad para descubrir aplicaciones de calidad. Por primera vez, los solicitantes tuvieron que ser etiquetados como mHealthQuality. Existe una aplicación para la notificación y el seguimiento de las reacciones adversas a los medicamentos, otra para los pacientes con diabetes tipo 1, pero también una aplicación que permite a todos conocer la donación de órganos, crear su propia tarjeta de donante y comunicar a sus seres queridos su compromiso de donación (tenga en cuenta que el Eco 112 tiene el mismo objetivo para Suiza: aunque su función principal es informar de su situación a los servicios de urgencias en caso de emergencia, también le permite crear una tarjeta oficial de donante).

Actualmente nos encontramos en una situación dicotómica en medicina: por un lado, un número creciente de dispositivos capaces de medir datos sanitarios (pero también un cierto entusiasmo por parte de muchos usuarios y “expertos” en e-salud), y por otro lado, datos débiles que muestran la utilidad y validez de estas herramientas.

Es esencial que el mundo médico pueda obtener respuestas sobre los posibles usos de mHealth en medicina. Esto es esencial para los ciudadanos/pacientes, pero también para los profesionales de la salud. Las tecnologías, las aplicaciones, los objetos conectados, los teléfonos inteligentes están ahí, sus usos en salud / medicina aún no han sido definidos.

Fuente: https://fundacionsalysalud.org/

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